Fotografiar los lunares con regularidad es clave para detectar cambios a tiempo. Pero ¿con qué frecuencia deberías hacerlo? La respuesta depende de varios factores — sobre todo de tu nivel de riesgo individual.
Recomendación general: cada 3–6 meses
Para la mayoría de las personas, una sesión fotográfica cada 3 a 6 meses es un buen equilibrio. Es suficientemente frecuente para detectar la evolución de un lunar (el criterio "E" de la regla ABCDE), pero lo bastante espaciada para no convertirse en una carga.
J-Skin configura por defecto un recordatorio cada 6 meses desde la última foto. Puedes ajustarlo individualmente para cada lunar.
¿Cuándo fotografiar con más frecuencia?
Algunas personas deberían vigilar sus lunares más seguido — incluso cada 1–2 meses:
- Piel clara que se quema fácilmente con el sol
- Gran número de lunares (más de 50 en el cuerpo)
- Lunares atípicos — irregulares, multicolores o de más de 6 mm
- Antecedentes familiares de melanoma (padres, hermanos)
- Quemaduras solares graves durante la infancia
- Un lunar nuevo o que cambia rápidamente — en ese caso, revisalo cada 2–4 semanas
¿Cuándo es suficiente con menos frecuencia?
Si tienes piel más oscura, pocos lunares y sin antecedentes familiares de melanoma, una sesión cada 6–12 meses puede ser suficiente. Lo más importante es mantener una rutina constante — la regularidad es más importante que el intervalo exacto.
Cómo J-Skin te ayuda a mantener la constancia
- Recordatorios automáticos — la app envía una notificación cuando es hora de hacer la siguiente foto. Cada lunar tiene su propio contador.
- Superposición fantasma (ghost overlay) — al tomar una nueva foto, ves una vista previa semitransparente de la anterior. Así colocas el teléfono exactamente igual que la última vez.
- Alineación automática — aunque la nueva foto esté ligeramente desplazada, el algoritmo la alinea automáticamente con la anterior.
- 4 modos de comparación — deslizador, mantener pulsado, parpadeo y mapa de cambios permiten detectar diferencias fácilmente.
Qué buscar al comparar
En cada sesión, presta atención a:
- Cambio de tamaño — J-Skin mide automáticamente en milímetros
- Cambio de forma — ¿los bordes se han vuelto menos regulares?
- Cambio de color — ¿ha aparecido un nuevo tono? ¿Hay alguna zona que se aclara u oscurece?
- Nuevos síntomas — picor, sangrado, formación de costras
Incluso un pequeño cambio visible en las fotos — aunque no sea perceptible a simple vista — es motivo suficiente para mostrar el lunar a un dermatólogo.
Resumen
- Estándar: cada 3–6 meses
- Riesgo elevado: cada 1–3 meses
- Lunar nuevo o cambiante: cada 2–4 semanas hasta la consulta médica
- La clave es la constancia, no el intervalo perfecto
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